La Intrusa - Jorge Luis Borges
Dentro de esta historia podemos observar distintas
perspectivas:
Desde el punto de vista de los testigos del
arrabal, quienes cuentan los hechos a través del discurso indirecto, hablan
sobre los hermanos Nilsen, contando quiénes son, diciendo: “…que la historia
fue referida por Eduardo, el menor de los Nilsen, en el velorio de Cristián, el
mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y
tantos…”.[1]
Luego, cuando habla Cristián, el mayor de los
hermanos, lo hace desde el discurso directo. Éste tipo de discurso lo
identificamos cuando dice: “De seguir así, los vamos a cansar a los pingos.
Más vale que la tengamos a mano”[2].
Esta frase se la dijo a Eduardo cuando se lo encontró en el prostíbulo
esperando su turno para encontrarse con Juliana. Otra de las frases que mencionó
fue: “A trabajar hermano. Después nos ayudarán los caranchos. Hoy la maté.
Que se quede así con su pilchas, ya no hará más perjuicios”.[3]
Esta última frase se encuentra al final de la historia, cuando los dos
hermanos se encargaron de deshacerse de Juliana para mantenerse unidos y
mantener su fraternidad, pero ella se los impedía, los separaba, por lo que
esta decisión les permitió liberarse de ella y volver a estar juntos sin
disturbios.
El conflicto
que significa para los hermanos la presencia de una mujer en la casa, que se
convierte en motivo de disputa entre ellos y con otros. Tanto en sus disputas
como en el modo de relacionarse está la violencia física: en los modos en los
que habla de la sexualidad, del jugar, en riñas de gallos y carreras de
caballos y de, supuestamente, hacer justicia.
Si bien en “La intrusa” la mujer se muestra como
objeto u cosa, despreciada y servil, en realidad, ella enmascara la persecución
de Cristián causada por la imposibilidad de deshacerse de la dependencia ante
ella y la necesidad del amor. La intrusa parece humillarlo en todo momento
dentro del cuento. Al matar a Juliana, Cristián intenta destruir su amor y
dependencia ante ella.
Podemos conocer la perspectiva de Juliana, a través
del discurso narrativizado, el cual se ve reflejado, por ejemplo, cuando
se narra: “La mujer atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía
ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado la
participación, pero que no la había dispuesto”.[4]
Crisitán le ofreció su mujer a Eduardo cuando él se iba a una farra,
diciéndole: “Ahí la tenés a Juliana, si querés, usala”.[5]
Él se quedó un tiempo mirándolo, sin saber qué hacer, ya que “el tono era
entre mandón y cordial”[6],
pero lo que el hermano mayor no sabía es que desde aquella noche la compartirían.
Cuando se despidió de Eduardo, a Juliana no la saludó porque para ellos
era una cosa. “…se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa”.[7]
Luego de un tiempo, comenzaron los celos entre los hermanos. ¿Por qué?
Porque a Eduardo también le atraía Juliana: “Estaba
enamorado de la mujer de Cristián”[8].
Juliana se convirtió entonces, en la
intrusa.
Ella fue el objeto de deseo y pertenencia de los hermanos. Hacían con
Juliana lo que desearan, la vendían, la compran nuevamente y la usaron. Ella
era, por completo un objeto de pertenencia dentro de la historia.
[1] BORGES LUIS JORGE,
“La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 1.
[2] BORGES
LUIS JORGE, “La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 2.
[3] BORGES LUIS JORGE, “La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar (link), p.p 3.
[4] BORGES LUIS JORGE,
“La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 2.
[5] BORGES LUIS JORGE,
“La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 2.
[6] BORGES LUIS JORGE,
“La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 2.
[7] BORGES LUIS JORGE,
“La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar
(link), p.p 2.
[8] BORGES LUIS JORGE, “La intrusa” en caferinoflorida.edu.ar (link), p.p 1.

Comentarios
Publicar un comentario